La música como
refugio.
Víctor Díaz Lobatón y Juan Porta construyen un espacio sonoro en el que la guitarra, la percusión y los paisajes musicales invitan a desconectar del ruido exterior y recuperar el placer de escuchar.
La música, la luz y el silencio.
La guitarra española, la percusión y los paisajes sonoros se combinan con una puesta en escena iluminada por más de cien velas. Una atmósfera cálida y envolvente que invita a dejarse llevar por la música y vivir el concierto desde una escucha más cercana y pausada.
GUITARRA
Víctor Díaz Lobatón
Guitarrista y compositor
Guitarrista y compositor, formado en música clásica y moderna. Es profesor de la Escuela de Música Creativa de Madrid desde 2006.
A lo largo de su trayectoria ha participado en diferentes proyectos y producciones musicales, incluyendo actuaciones en escenarios como el Teatro Real y su participación como guitarrista en producciones de teatro musical como ¡Ay, Carmela! y Enamorados anónimos.
Fue creador y director musical de Jazz por Palos, un proyecto propio de exploración y encuentro entre el jazz y el flamenco. Compagina su actividad artística con la creación de material didáctico especializado en guitarra y armonía.
En El Refugio explora las posibilidades expresivas de la guitarra española para crear paisajes musicales que invitan a detenerse, desconectar y dejarse llevar por la escucha.
PERCUSIÓN
Juan Porta
Baterista y percusionista
Madrileño, formado como baterista en la escuela de Música Creativa. Su trayectoria está vinculada al jazz y a la música de fusión.
Fue ganador de la primera edición del concurso de bandas de latin jazz Clazz Community, junto con la formación Four Fusion, y obtuvo el primer premio del Certamen Internacional de Jazz de Talavera con Onna Project.
Su trabajo combina el conocimiento de diferentes lenguajes musicales con la exploración rítmica y la búsqueda de nuevas sonoridades.
En El Refugio, la percusión amplía el espacio sonoro de la guitarra, incorporando ritmos, texturas y silencios que enriquecen el recorrido musical.
Un tiempo para detenerse.
En medio del ruido y las prisas del día a día, El Refugio propone una pausa. Un espacio donde la música, los paisajes sonoros y la luz de las velas invitan a dejar a un lado las preocupaciones, escuchar sin prisa y disfrutar del momento presente.